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Durante todo el año es imprescindible realizar las revisiones periódicas pertinentes a nuestro coche. Sin embargo, con el frío, esta labor se vuelve mucho más necesaria, si cabe.

Las condiciones climatológicas adversas afectan negativamente al funcionamiento de tu vehículo lo que, además de suponer su avería y posible inmovilización, también constituye la posibilidad de dejarte tirado en carretera bajo el frío y la lluvia.

En este artículo te hablamos sobre las claves a tener en cuenta de cara al mantenimiento de algunas de las principales estructuras de tu vehículo y te damos ciertos datos que quizá no conocías sobre ellas. Para que no se te escape nada y conduzcas siempre seguro.

Los neumáticos

Comprueba que estén en buen estado de cara al invierno para asegurar una buena adherencia al asfalto. Las bajas temperaturas reducen el nivel de aire de los neumáticos por lo que es imprescindible comprobar su presión. Consulta las indicaciones del fabricante al respecto o busca el asesoramiento de un experto.

Ante la lluvia, debes tener precaución con el aquaplaning, un peligroso efecto producido por la falta de adherencia de los neumáticos en carretera mojada. Para evitarlo, además de reducir la velocidad para dar tiempo a los neumáticos a evacuar el agua que hay sobre el asfalto, es recomendable comprobar el dibujo de los mismos. Y es que el recorte adecuado favorece su capacidad para almacenar y bombear agua. Además, bajo este efecto, es importante corregir suavemente la trayectoria, sin frenar ni acelerar de manera brusca.

Además, por debajo de los 7ºC de temperatura es recomendable emplear neumáticos de invierno, con unos dibujos especiales y unas láminas en forma de garra para evacuar el agua y reducir el riesgo de aquaplaning.

 

Las baterías

El frío y los cambios bruscos de temperatura son su mayor enemigo. En esta época del año, es ideal resguardar el coche en un garaje, si tienes la posibilidad, y sino será útil que cubras el vano motor, bajo el capó.

En los vehículos actuales, los consumidores eléctricos demandan energía de modo prácticamente constante, por lo que, más que nunca, es esencial revisar el estado de tu batería con un polímetro, especialmente, cuando el frío se hace notar.

Ante una avería irreparable, resulta interesante comentar los tipos de baterías que existen en el mercado, para que tengas información acerca de lo que puedes encontrar:

  • Batería de celdas húmedas. Son las más comunes debido a su reducido precio, dependiendo del amperaje y la marca adquirida. No requieren prácticamente de mantenimiento (aunque los climas adversos pueden afectar a su vida útil) y, cuando dejan de funcionar correctamente, se cambian por otra nueva sin más.
  • Batería de calcio. Este tipo también es bastante común y su funcionamiento es prácticamente igual al de las baterías de celdas húmedas, pero con la diferencia de que las placas tienen una aleación de calcio. Lo que proporciona dos grandes ventajas: evita la corrosión de las placas y se logra que pierda hasta un 80% menos de fluido (auto-descarga). Por tanto, estas tienen una vida útil mucho más larga que sus hermanas, las baterías de celdas húmedas. El único inconveniente (mantenimiento) es que hay que tener cuidado de no sobrecargarlas, ya que podrían dañarse irreversiblemente. Sus precios son también bastante reducidos debido a su popularidad.
  • Batería VRLA (AGM y GEL). VLRA significa “Valve Regulated Lead Acid”. De este tipo existen dos diseños: las AGM y las de GEL. Las baterías AGM, comúnmente llamadas “secas”, no necesitan agua o gel y tienen mucha potencia, incluso si su tamaño es menor, por lo que se usan como baterías de arranque de motor. Las baterías de GEL, son baterías que aguantan muy bien las descargas profundas, es decir, son perfectas para vehículos con equipos eléctricos exigentes, pero no son nada recomendables para arrancar el motor.
  • Baterías de ciclo profundo. Las de ciclo profundo tienen la capacidad de proporcionar energía durante un periodo largo de tiempo, pero también se auto-descargan mucho más rápido. Normalmente las encontraremos en coches eléctricos y otro tipo de vehículos que hagan un alto uso de la energía eléctrica.
  • Baterías de Iones de Litio (Li-Ion). Esta clase es igual a las que podemos encontrar en nuestros teléfonos móviles, portátiles, cámara de fotos, etc., pero a un tamaño mucho mayor. Incorporan un circuito para protegerlas de las sobrecargas. Un pequeño inconveniente es que su rendimiento en temperaturas frías es menor respecto al resto. Son muy utilizadas en coches de gama alta o en coches eléctricos.

 

Las escobillas

Este elemento determina tu visibilidad al volante y, por tanto, tu seguridad. Debes revisarlas periódicamente y prestar atención a indicadores como los siguientes:

  • Cuando pones los limpiaparabrisas en marcha y ciertas zonas se quedan intactas, con agua o suciedad, esto puede significar que algunas partes de las escobillas han perdido sus propiedades, ya que no se deterioran por igual en toda su superficie. Es un caso de lo más común.
  • ¿La escobilla vibra y deja pequeñas líneas? El motivo es que las gomas han empezado a deteriorarse y ya no tienen la flexibilidad de antes, teniendo problemas para retirar la suciedad o el agua de la superficie del cristal.

 

Los sistemas de alumbrado y señalización

Son una parte indispensable para la seguridad activa de tu vehículo. En su mantenimiento hay dos claves de las que debes partir:

  1. Comprobar que ninguna de las bombillas esté fundida.
  2. Regular las altura de los focos. Esto es esencial de cara a asegurarte de que no estás deslumbrando a otros conductores y de que no estás perdiendo visibilidad. Hay determinados factores, como el peso con el que hayas cargado el vehículo o la presión que tengan los neumáticos, que afectan a la altura de los distintos focos.

Por la importancia que este sistema tiene en la seguridad activa del vehículo, es imprescindible que prestes atención a su mantenimiento y revisión periódica.

Tu vehículo funciona como un todo en el que cada parte cuenta. Por eso, para que el alumbrado se encuentre en estado óptimo, la batería también debe estarlo y debe estar, además, bien cargada para evitar fundidos por intermitencia constante de corriente.

También es recomendable cambiar las luces cada 50.000 km o cada 2 años, siempre por parejas, sin importar que sigan funcionando.

¿Sabías que una capa de polvo sobre los faros puede reducir su eficacia hasta en un 10%? Por eso, la limpieza es un factor que no puedes pasar por alto.

 

 

En Talleres Periago queremos que sientas la tranquilidad de que tu coche va a estar ahí para ti, sea cual sea la época del año. Por eso, te animamos a que lo traigas a nuestro taller para que podamos dejarlo listo para que te lleve a cualquier parte este invierno. Y olvídate de imprevistos desafortunados.

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Hemos estado en Radio Cadena Cope hablándote de todo esto para que no te quede ninguna duda. Aquí te dejamos el podcast para que lo escuches cuando quieras.

 

 

 

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